Sigue la visita
Las 22 salas en el orden del recorrido físico, planta de arqueología y luego etnografía.
Plano del museo

Planta Inferior · Arqueología
La sala de Introducción a la Antropología te lleva desde los orígenes humanos hasta el México contemporáneo, con piezas que abren el recorrido del museo. Aquí encuentras la reconstrucción de "Lucy", el Australopithecus afarensis, y la réplica de la Venus de Willendorf, testimonios de nuestros ancestros más lejanos, junto con "Las Razas y la Cultura", que introduce la mirada del museo sobre la diversidad cultural de México.
Antes de entrar a las salas dedicadas a las culturas mesoamericanas, esta primera sala te lleva a los orígenes: cómo llegaron los primeros humanos al continente y convivieron con la megafauna del Pleistoceno. No te pierdas el Diorama de la Cacería del Mamut, el Mamut de Santa Isabel Iztapan y el esqueleto de la Mujer del Peñón III, uno de los restos humanos más antiguos hallados en la cuenca de México.
La sala Preclásico en el Altiplano Central te acerca a las primeras aldeas y villas que floreciendo entre 1200 y 400 a.C. en el Valle de México, con especial fuerza en la escultura y las figurillas de barro. No te pierdas el Monumento 1 de Chalcatzingo, "El Rey" (réplica de una gran talla olmeca en roca), ni las expresivas figurillas de Tlatilco, como las "Mujeres bonitas" y el célebre Acróbata.
La sala Teotihuacán te recibe con el arte monumental de esta gran ciudad prehispánica: aquí puedes contemplar la réplica pintada de la fachada del Templo de Quetzalcóatl y la escultura de Chalchiuhtlicue, diosa del agua, junto con la delicada máscara funeraria de piedra verde y el enigmático Disco de la Muerte. No te pierdas tampoco el incensario tipo teatro y el Mural de Tepantitla, testimonios de la vida ritual y cotidiana de Teotihuacán.
Aquí entras al mundo del Epiclásico y los toltecas, con esculturas monumentales en piedra que muestran el poder militar y religioso de Tula y Xochicalco. No te pierdas el Chac Mool y el Trono Bicéfalo de jaguar de Tula, ni las imponentes columnas atlantes que en su día sostuvieron el techo de un templo tolteca.
La sala Mexica reúne el arte y la escultura del imperio que dominó el centro de México a la llegada de los españoles. Aquí verás la Piedra del Sol y la Coatlicue, dos de las piezas más emblemáticas de todo el museo, junto con obras como el Cuauhxicalli Ocelotl, la Piedra de Tízoc y la cabeza de Coyolxauhqui, que muestran el poder religioso y militar de los mexicas.
La sala de Culturas de Oaxaca reúne el arte zapoteco y mixteco de piedra, cerámica y oro. Detente frente a la Lápida del Danzante y a la Urna funeraria de Cocijo, dios zapoteco de la lluvia, y busca el deslumbrante Pectoral de oro de Zaachila antes de seguir tu recorrido.
Esta sala reúne el arte monumental de la costa del Golfo, con un fuerte acento en la cultura olmeca: no te pierdas la Cabeza Colosal 2 de San Lorenzo y la Estela C de Tres Zapotes, junto con la conmovedora Ofrenda 4 de La Venta. También encontrarás piezas huastecas, como El Adolescente de Tamuín, que muestran otra tradición escultórica de la región.
La sala Maya te lleva del centro a las tierras bajas: aquí verás la fachada de Placeres, el Chac Mool de Chichén Itzá y la reproducción de los murales de Bonampak, además de la reconstrucción de la tumba de Pakal y su máscara funeraria de jade, una de las piezas más admiradas del museo.
La sala de Culturas de Occidente te lleva por las tradiciones de Nayarit, Jalisco, Colima y Guerrero, conocidas sobre todo por sus figuras de cerámica que acompañaban a los muertos en tumbas de tiro. No te pierdas al Guerrero de Occidente y las Figuras estilo Chinesco de Nayarit, junto con la entrañable Vasija-perro de Colima.
La sala Norte reúne piezas de las culturas del desierto y las sierras del norte de México, con la delicada cerámica mimbres —como el Cuenco con ave pescando— junto a objetos de Paquimé, entre ellos el disco de cobre con espejo de mosaico de pirita, y las copas bicónicas con águila y serpiente de Chalchihuites.
Planta Superior · Etnografía
Esta sala te invita a recorrer la enorme diversidad de los pueblos indígenas de México, desde el arte ritual maya hasta las tradiciones que siguen vivas hoy. No te pierdas el incensario lacandón, y date tiempo para el Árbol de la Vida de Metepec y el mapa interactivo de las lenguas indígenas, que muestran cómo esa diversidad continúa hasta nuestros días.
La Gran Nayar te recibe con el arte espiritual del pueblo wixárika: aquí puedes ver el Xiriki, un adoratorio wixárika, y el Ojo de Dios, símbolos del vínculo entre los rezos familiares y las fuerzas sagradas. No te pierdas la tabla de estambre wixárika o nierika, donde el color y el diseño narran visiones y peticiones. Es una sala para mirar despacio, dejando que cada objeto cuente su propia plegaria.
La región P'urhépecha combina cerámica, escultura y arte popular que reflejan la vida y el humor de este pueblo del occidente de México; no te pierdas la juguetona figura de Ocumicho del Moro a caballo y la expresiva Máscara de Viejo P'urhépecha, además de una canoa tradicional de Tepari que recuerda el vínculo del pueblo con el lago.
La sala Otopame te acerca a la vida ritual y artística de los pueblos otomíes: aquí encontrarás la escultura Nxünfō Dehe, Diosa del Agua, junto con máscaras de carnaval como el diablo o Zìthü, y piezas de papel amate recortado con figuras de dioses agrícolas que muestran cómo estas comunidades representan lo sagrado y la naturaleza.
En Cuetzalan y otras comunidades de la Sierra de Puebla siguen tejiendo, cortando papel y construyendo como sus antepasados: aquí verás el tencahuipil, huipil ceremonial de boda de Cuetzalan, los recortes de papel amate con muñecos de espíritus otomíes, y la reproducción de una casa totonaca a tamaño real.
En esta sala recorres el legado zapoteco a través de la mirada de los pueblos originarios de Oaxaca: aquí puedes ver el mural que narra el mito del origen del sol y la luna con Cocijo, la icónica cerámica de barro negro de San Bartolo Coyotepec y un traje de gala de tehuana con su huipil y falda bordados. Son piezas que conectan la cosmovisión antigua con tradiciones textiles y alfareras que siguen vivas hoy.
Aquí verás el legado de la Huasteca y el Totonacapan, desde el ritual de los voladores hasta el traje y los sombreros de fiesta. No te pierdas El Giro de los Voladores — manzana y cuadro, y date una vuelta por el Traje de Comanche y el Sombrero tantoyuqueño, testigos del carnaval y la vida cotidiana en la costa del Golfo.
Este salón te lleva al mundo maya del sur y el sureste, donde el orfebre y el tallador convivían con la selva: aquí verás el Collar Maya'wiinik de filigrana, el cayuco chontal tallado en un solo tronco, y el "dios pot" lacandón, un incensario efigie usado en ceremonias.
La Sala de Pueblos Mayas de las Montañas te acerca a la indumentaria ceremonial de los Altos de Chiapas, con huipiles y prendas tejidas cargadas de simbolismo comunitario. No te pierdas el huipil ceremonial de Chenalhó ni el huipil emplumado (k'uk'umal chilil) de Zinacantán, piezas que muestran la maestría textil maya que sigue viva hasta hoy.
La sala de El Noroeste te acerca a las tradiciones yaqui y mayo, donde la máscara de Pascola y el tocado de la Danza del Venado muestran el papel central de la danza ritual en la vida ceremonial de estos pueblos.
Bienvenido a la sala de los nahuas, el pueblo indígena más numeroso de México, donde el textil, la vestimenta ritual y las máscaras muestran tradiciones que siguen vivas hoy. No te pierdas la Máscara de Tecuani, usada en danzas rituales, ni el mastahual, un tocado de lana, y detente frente al huipil atribuido a la Malinche, una de las piezas más emblemáticas de la sala.