
Paleolítico Superior europeo (Auriñaciense), c. 22,000–20,000 años a.C.
Venus de Willendorf (réplica)
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Esta pieza es gratuita: el guion y la narración completos están disponibles sin pase.
Guion
Esta pequeña figura que tienes enfrente es una réplica. El original nunca ha salido de Viena, mide apenas once centímetros, y es uno de los objetos más famosos de toda la historia humana. La encontraron en 1908, cerca del pueblo austriaco de Willendorf, junto a una antigua fogata a orillas del Danubio. Tallada hace unos treinta mil años, es de las primeras representaciones humanas que conocemos. Durante más de un siglo, un detalle intrigó a los científicos: la piedra en la que está tallada, una caliza oolítica, no existe en ningún lugar cerca de Willendorf. ¿De dónde salió? En 2022, un equipo de la Universidad de Viena escaneó la figura original con tomografía de altísima resolución y comparó su piedra con muestras recogidas en dos mil quinientos kilómetros de Europa, desde Francia hasta Ucrania. La coincidencia fue casi perfecta con una cantera junto al lago de Garda, en los Alpes italianos, a setecientos treinta kilómetros de donde apareció la figura. Eso significa que, hace treinta mil años, alguien cargó esa piedra, o la escultura ya terminada, a pie, durante cientos de kilómetros, siguiendo probablemente ríos y manadas de la Edad de Hielo. No hablamos de bandas aisladas, sino de redes de contacto que cruzaban el continente. No es la única figura de su tipo: en Alemania, República Checa y Francia se han encontrado otras semejantes, talladas en marfil de mamut o modeladas en barro cocido. Willendorf es distinta: la única tallada en una piedra traída de tan lejos. Además, estuvo pintada de rojo. Casi todo ese ocre se perdió en limpiezas de principios del siglo veinte, antes de que se entendiera su importancia. El ocre rojo aparece una y otra vez en el arte de esta época, asociado con la sangre, la vida y la muerte. No sabemos con certeza qué representaba esta mujer sin rostro, con la cabeza cubierta por una trenza o una redecilla: ¿una diosa, un amuleto de fertilidad, un objeto ritual? Lo que sí sabemos es que alguien invirtió un esfuerzo enorme en tallarla y pintarla con una piedra traída de muy lejos. Eso nos dice que el pensamiento simbólico ya existía hace treinta mil años. Por eso el museo eligió esta réplica para abrir la sala: antes de las civilizaciones mesoamericanas, antes de la agricultura, ya había humanos capaces de imaginar, crear símbolos y moverlos a través de un continente entero.